Historia de la Casa de Tucumán
La historia de la casa de Tucumán comenzó hacia fines del siglo XVII, cuando el alcalde Diego Bazán y Figueroa la construyó para usarla como vivienda. En 1.765, la Casa pasó a manos de doña Francisca Bazán , que la heredó de sus padres . Junto a su esposo, Miguel Laguna, modificaron la fachada y le agregaron las características columnas en espiral. La construcción era a típica vivienda colonial de una sola planta, con un patio rodeado de habitaciones; dos de ellas paralelas a la fachada principal. Después de la Batalla de Tucumán, en 1.812, fue convertida en cuartel de las tropas del Ejército del Norte. En sus habitaciones descansaron y vivieron soldados patriotas hasta 1.815.
Aunque durante mucho tiempo se pensó que Doña Francisca había prestado su casa, no fue así. El Estado provincial le alquilaba gran parte de la vivienda. Allí funcionaba la sede de la Aduana provincial y los Almacenes de la Guerra. En 1.816, para que pudiera sesionar el Congreso se realizaron varios cambios. Se demolió una pared divisoria y se formó un salón de 15 metros de largo por 5 de ancho. Como loa arreglos no terminaron a tiempo, las primeras sesiones se hicieron en la casa de don Bernabé Aráoz. Los vecinos y los conventos de Santo Domingo y San Francisco cedieron algunos muebles.
Cuando en enero de 1817 el Congreso se trasladó a Buenos Aires, el edificio volvió a sus propietarios. En 1.874, los herederos de doña Francisca se lo vendieron al Gobierno Nacional, que la transformó en una oficina de Correo. Com estaba en pésimas condiciones se decidió demoler el frente y algunas habitaciones, sólo se ordenó conservar el antiguo y venerable salón.
En 1.880 la Casa se encontraba en un estado lamentable. El techo del Salón de la Jura, de cañas y tejas, estaba a punto de derrumbarse ; los patios habían quedado abandonados . Para restaurarla se otorgó una pequeña suma de dinero, pero en 1.896 nuevamente la construcción amenazaba con derrumbarse y se decidió el traslado de las oficinas del correo a otro edificio. La Casa quedó abandonada. En 1.904, el presidente Julio A. Roca, ordenó demoler todo, excepto el salón donde se juró la independencia.Para protegerlo se levantó un templete con una cubierta de vidrio y bajo relieves que realizó la escultora Lola Mora.
Loa años pasaron y poco a poco se comenzó a valorar el lugar donde se había jurado nuestra Independencia. En 1.940 las autoridades decidieron reconstruirlo. Era un trabajo complicado porque ¡todo había sido demolido! Había que averiguar gran cantidad de detalles. La tarea se encomendó al arquitecto Mario Buschiazzo. Junto a su equipo , logró rescatar los planos de 1.874 y encontró los antiguos cimientos.Para mantener el estilo colonial, los restauradores buscaron y consiguieron rejas y puertas que pertenecían a una casa similar y de la misma época, la del Obispo Piedrabuena. Y lo que no pudieron conseguir lo fabricaron. Sobre la base de una foto de 1.869 se realizó una copia exacta de la puerta principal. Las fotos que tomó Ángel Paganelli en 1.869 sobre el estado ruinoso en que estaba, fue muy útil para su reconstrucción. La restauración terminó en 1.943 y el edificio se reabrió, convertido en Museo. por fin la Casa de Tucumán había vuelto a ser transformada en la casa de Todos.
Un dato curioso: El 10 de julio de 1.816, desde la ciudad de Tucumán hacia Buenos Aires, partió un chasqui llevando el Acta de la Independencia. El mensajero se llamaba Cayetano Grimau y Gálvez, y cumplió con el trayecto en sólo nueve días. Después de cumplir su misión debió permanecer en cama varios meses.
La palabra Tucumán proviene del vocablo quichua "tucma" y significa "país de los ríos" o " done nace las aguas". En 1.565, al fundar la ciudad, Diego de Villarroel la bautizó San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión.
En 1.816 vivían en la capital tucumana cerca de cinco mil personas . Las calles eran angostas, medían menos de 11 metros y ninguna estaba empedrada. La mayoría de los edificios que rodeaban la plaza eran comercios.
En San Miguel de Tucumán se fabricaban anualmente doscientas carretas, para lo cual se cortaban tres mil tablas de cedro y nogal. Las carretas se realizaban íntegramente en madera, sin ningún elemento de metal, ni siquiera un clavo.
Otro dato curioso:Buenos Aires festejó la independencia el 13 de setiembre, el mismo día en que se efectuó la jura. Hubo bailes, repique de tambores y campanas, y aclamaciones públicas. La ciudad estuvo iluminada durante cuatro días y las damas arrojaban flores a cada paso del pabellón nacional.
En 1.880 la Casa se encontraba en un estado lamentable. El techo del Salón de la Jura, de cañas y tejas, estaba a punto de derrumbarse ; los patios habían quedado abandonados . Para restaurarla se otorgó una pequeña suma de dinero, pero en 1.896 nuevamente la construcción amenazaba con derrumbarse y se decidió el traslado de las oficinas del correo a otro edificio. La Casa quedó abandonada. En 1.904, el presidente Julio A. Roca, ordenó demoler todo, excepto el salón donde se juró la independencia.Para protegerlo se levantó un templete con una cubierta de vidrio y bajo relieves que realizó la escultora Lola Mora.
Loa años pasaron y poco a poco se comenzó a valorar el lugar donde se había jurado nuestra Independencia. En 1.940 las autoridades decidieron reconstruirlo. Era un trabajo complicado porque ¡todo había sido demolido! Había que averiguar gran cantidad de detalles. La tarea se encomendó al arquitecto Mario Buschiazzo. Junto a su equipo , logró rescatar los planos de 1.874 y encontró los antiguos cimientos.Para mantener el estilo colonial, los restauradores buscaron y consiguieron rejas y puertas que pertenecían a una casa similar y de la misma época, la del Obispo Piedrabuena. Y lo que no pudieron conseguir lo fabricaron. Sobre la base de una foto de 1.869 se realizó una copia exacta de la puerta principal. Las fotos que tomó Ángel Paganelli en 1.869 sobre el estado ruinoso en que estaba, fue muy útil para su reconstrucción. La restauración terminó en 1.943 y el edificio se reabrió, convertido en Museo. por fin la Casa de Tucumán había vuelto a ser transformada en la casa de Todos.
Un dato curioso: El 10 de julio de 1.816, desde la ciudad de Tucumán hacia Buenos Aires, partió un chasqui llevando el Acta de la Independencia. El mensajero se llamaba Cayetano Grimau y Gálvez, y cumplió con el trayecto en sólo nueve días. Después de cumplir su misión debió permanecer en cama varios meses.
La palabra Tucumán proviene del vocablo quichua "tucma" y significa "país de los ríos" o " done nace las aguas". En 1.565, al fundar la ciudad, Diego de Villarroel la bautizó San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión.
En 1.816 vivían en la capital tucumana cerca de cinco mil personas . Las calles eran angostas, medían menos de 11 metros y ninguna estaba empedrada. La mayoría de los edificios que rodeaban la plaza eran comercios.
En San Miguel de Tucumán se fabricaban anualmente doscientas carretas, para lo cual se cortaban tres mil tablas de cedro y nogal. Las carretas se realizaban íntegramente en madera, sin ningún elemento de metal, ni siquiera un clavo.
Otro dato curioso:Buenos Aires festejó la independencia el 13 de setiembre, el mismo día en que se efectuó la jura. Hubo bailes, repique de tambores y campanas, y aclamaciones públicas. La ciudad estuvo iluminada durante cuatro días y las damas arrojaban flores a cada paso del pabellón nacional.
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