domingo, 13 de julio de 2014

¿De qué?........

 9 de Julio de 1.816

Adolfo Francisco Nieto

            Lo importante en cualquier cambio es saber qué queremos cambiar. Si hace más de doscientos años se quería cambiar un sistema político injusto, es menester entender y luego  difundir,  cuáles eran los elementos que provocaron esa injusticia.

LA SELECCIÓN NATURAL
            Durante cientos de años una idea se había enquistado en las mentes consideradas las más prestigiosas de la humanidad; la idea de la selección natural,( que hoy aún persiste en ciertos sectores) , nos dice que los seres humanos están divididos, entre los elegidos para sobrevivir y aquellos que nacieron o se formaron débiles y no tienen el mismo derecho al desarrollo de la vida plena . Por lo mismo este derecho está reservado para los privilegiados quienes son los que gobiernan y deciden los destinos del resto.

La fuerza física o una mala entendida supremacía intelectual, colocaba a los  privilegiados por encima de sus pares que debían adaptarse en una sociedad que los acorralaba en una especie de casta inferior y sus vidas valían poco y nada en esta sociedad de los poderosos.

Esta concepción de la selección natural sigue estando presente en nuestros días y lo importante para desterrar esta perversa concepción de la vida, valga la redundancia, es definir quién merece el goce pleno de los recursos de este mundo  y entender quiénes son los artífices y dueños del  mismo que, somos todos y cada uno de los habitantes que poblamos  esta TIERRA.

¿EL REY-EMPERADOR AÚN ESTÁ EN FUNCIONES? ¿QUÉ ES PATRIA?
Para que un grupo reducido de personas puedan mantener un poder casi absoluto se necesita armar todo un andamiaje de sostén y he aquí que brotan las grandes corporaciones que son como ejércitos de elefantes salitreros que van, a su paso, aplastando y desparramando sal por los terrenos por donde pasan. Son como organizaciones comandadas por reyezuelos o príncipes que alguien las definió como las sinarquías que azotaban al mundo. Estas organizaciones existieron antes y existen hoy y son el soporte de los “elegidos” para gobernar o para pastorear los rebaños del mundo.

La mezquindad, la perversidad, la codicia, la egolatría sin límites, que se transforma en algo enfermizo, asociado a grandes cuotas de poder político y económico, provocan este desequilibrio en el mundo, esta desigualdad que divide al mismo en dos partes monstruosamente diferentes: por un lado un mar inmenso de seres sufrientes, en un proceso lento pero genocida y en el medio de este mar una pequeña islita desde donde se observa en forma fría, inmutable , calculadora, cómo esos puntitos ( seres humanos) que son sólo números , se esfuerzan denodadamente para mantenerse a flote, mientras desde esa pequeña isla el poder central , hegemónico ,si se quiere usar un término ridículo, mueve sus líquidos ventrales como si fuera una gran araña , viendo a sus presas  gastando sus pocas energías y presentándose como el plato diario de una tremenda e inhumana ambición.

El reinado, el imperio, son concepciones  prehistóricas surgidas como fruto de la irracionalidad y la debilidad mental o intelectual en tiempos caóticos de nuestra historia humana. El momento de asentamiento de los reinados fue apoyado por la ignorancia, por el poco conocimiento que tenían las poblaciones, por el terror y el hambre. Centenares de años se mantuvieron con sus coronas y dinastías hasta que aparecieron pequeñas luces que fueron los pensadores y comenzaron esas nuevas ideas a plantear otro tipo de sociedad en donde el eje de la convivencia fuera la justicia, la libertad y sus derechos. Comenzó esa luz de esperanza. Pero, si bien se pudo lograr con grandes esfuerzos y luchas heroicas el desmoronamiento de señorones y coronas, el vil poder se fue insertando en otras instituciones, en otras formas sutiles de dominio desde las que siguieron y siguen manejando con sus crueles hilos a gran parte del mundo , los que nos van transformando día a día, en tristes marionetas.

La enfermiza codicia, el desprecio hacia el semejante, la mezquindad en términos superlativos, esa ceguera de no tener en cuenta los derechos de los demás y esa perversidad ilimitada, instalada en los cerebros de los grupos que manejan gran parte del planeta, ha trastocado el equilibrio natural de la vida humana…, y contra eso lucharon nuestros próceres y tantos seres que aún siguen ese camino de reivindicación.

¿De qué nos liberamos, de qué nos independizamos o intentamos hacerlo? Exactamente de eso que decimos en los párrafos anteriores, del desprecio absoluto que un grupo reducido de siniestros personajes tiene de los seres humanos. Por eso es bueno remarcar que lo que se quiso transmitir en nuestra Declaración de la Independencia fue que nos liberamos de ideas absurdas de dominio.

Cuando entre todos hablemos de cómo se armaron, qué partículas o eslabones construyeron y construyen las estructuras del poder demencial, se podrá desarmar pacíficamente esas estructuras y lograremos asentar los ideales de Mayo y validar tantos sacrificios de los héroes que nos marcaron el camino. La vida del ciudadano se desarrolla en ese intento de lograr la armonía , el equilibrio exacto, para que el desarrollo pleno de la persona llegue a todos y cada uno de los individuos que conforman la sociedad. Esas vivencias se desarrollan obviamente sobre un escenario  que es la misma tierra en que se ha nacido o se ha adoptado y que los ha cobijado. Esa conjunción de ideales y tierra se denomina Patria.

Los ideales son la esencia de toda la humanidad, hay que entenderlos, elevarlos. Lo que llamamos valores son expresiones intangibles, pero a veces se instalan en objetos, en lugares y estos se convierten en símbolos  a los cuales hay que cuidar y respetar. A colación de esto, y para acotar algunos momentos turbios de nuestra historia, se suscitaron en los albores de nuestra patria, algunos momentos negativos: en 1.821 se intenta destruir al símbolo que nos identifica con el nacimiento de nuestra nación, se intenta hacer desaparecer los cabildos. En 1.826, el gobierno de entonces, ordena prohibir las conmemoraciones del día 9 de julio, es decir se prohíbe conmemorar el Día de la Declaración de nuestra Independencia, alegando que perjudicaba el desarrollo de la industria y el comercio. Durante nueve años no se celebró el 9 de Julio, hasta que en 1.835 se volvió a celebrar este día patrio.

Nuestro gran deber como ciudadanos es buscar en la historia los por qué de aquella Revolución de Mayo trunca y de aquella Declaración de la Independencia que hablaba de oponerse al sometimiento de cualquier Estado.

El conocimiento nos llevará a tener esa Nación libre y en el equilibrio de la convivencia  encontraremos lo que se llama justicia. Y el resultado de este entendimiento como pueblo, nos dará la República Soberana que buscamos,



                             

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