9 de Julio de 1.816
Adolfo Francisco Nieto
LA
SELECCIÓN NATURAL
Durante cientos de años una idea se había enquistado en
las mentes consideradas las más prestigiosas de la humanidad; la idea de la selección natural,( que hoy aún persiste
en ciertos sectores) , nos dice que los seres humanos están divididos, entre
los elegidos para sobrevivir y aquellos que nacieron o se formaron débiles y no
tienen el mismo derecho al desarrollo de la vida plena . Por lo mismo este
derecho está reservado para los privilegiados quienes son los que gobiernan y
deciden los destinos del resto.
La
fuerza física o una mala entendida supremacía intelectual, colocaba a los privilegiados por encima de sus pares que
debían adaptarse en una sociedad que los acorralaba en una especie de casta
inferior y sus vidas valían poco y nada en esta sociedad de los poderosos.
Esta
concepción de la selección natural sigue estando presente en nuestros días y lo
importante para desterrar esta perversa concepción de la vida, valga la
redundancia, es definir quién merece el goce pleno de los recursos de este
mundo y entender quiénes son los
artífices y dueños del mismo que, somos
todos y cada uno de los habitantes que poblamos
esta TIERRA.
¿EL REY-EMPERADOR AÚN ESTÁ EN
FUNCIONES? ¿QUÉ ES PATRIA?
Para
que un grupo reducido de personas
puedan mantener un poder casi absoluto se necesita armar todo un andamiaje de
sostén y he aquí que brotan las grandes corporaciones que son como ejércitos de
elefantes salitreros que van, a su paso, aplastando y desparramando sal por los
terrenos por donde pasan. Son como organizaciones comandadas por reyezuelos o
príncipes que alguien las definió como las sinarquías que azotaban al mundo. Estas
organizaciones existieron antes y existen hoy y son el soporte de los
“elegidos” para gobernar o para pastorear los rebaños del mundo.
La
mezquindad, la perversidad, la codicia, la egolatría sin límites, que se
transforma en algo enfermizo, asociado a grandes cuotas de poder político y
económico, provocan este desequilibrio en el mundo, esta desigualdad que divide
al mismo en dos partes monstruosamente diferentes: por un lado un mar inmenso
de seres sufrientes, en un proceso lento pero genocida y en el medio de este
mar una pequeña islita desde donde se observa en forma fría, inmutable ,
calculadora, cómo esos puntitos ( seres humanos) que son sólo números , se
esfuerzan denodadamente para mantenerse a flote, mientras desde esa pequeña isla
el poder central , hegemónico ,si se quiere usar un término ridículo, mueve sus
líquidos ventrales como si fuera una gran araña , viendo a sus presas gastando sus pocas energías y presentándose
como el plato diario de una tremenda e inhumana ambición.
El
reinado, el imperio, son concepciones prehistóricas
surgidas como fruto de la irracionalidad y la debilidad mental o intelectual en
tiempos caóticos de nuestra historia humana. El momento de asentamiento de los
reinados fue apoyado por la ignorancia, por el poco conocimiento que tenían las
poblaciones, por el terror y el hambre. Centenares de años se mantuvieron con
sus coronas y dinastías hasta que aparecieron pequeñas luces que fueron los
pensadores y comenzaron esas nuevas ideas a plantear otro tipo de sociedad en
donde el eje de la convivencia fuera la justicia, la libertad y sus derechos.
Comenzó esa luz de esperanza. Pero, si bien se pudo lograr con grandes
esfuerzos y luchas heroicas el desmoronamiento de señorones y coronas, el vil
poder se fue insertando en otras instituciones, en otras formas sutiles de
dominio desde las que siguieron y siguen manejando con sus crueles hilos a gran
parte del mundo , los que nos van transformando día a día, en tristes
marionetas.
La
enfermiza codicia, el desprecio hacia el semejante, la mezquindad en términos
superlativos, esa ceguera de no tener en cuenta los derechos de los demás y esa
perversidad ilimitada, instalada en los cerebros de los grupos que manejan gran
parte del planeta, ha trastocado el equilibrio natural de la vida humana…, y
contra eso lucharon nuestros próceres y tantos seres que aún siguen ese camino
de reivindicación.
¿De qué nos
liberamos, de qué nos independizamos o intentamos hacerlo? Exactamente de eso
que decimos en los párrafos anteriores, del desprecio absoluto que un grupo
reducido de siniestros personajes tiene de los seres humanos. Por eso es bueno
remarcar que lo que se quiso transmitir en nuestra Declaración de la
Independencia fue que nos liberamos de ideas absurdas de dominio.
Cuando
entre todos hablemos de cómo se armaron, qué partículas o eslabones
construyeron y construyen las estructuras del poder demencial, se podrá
desarmar pacíficamente esas estructuras y lograremos asentar los ideales de
Mayo y validar tantos sacrificios de los héroes que nos marcaron el camino. La
vida del ciudadano se desarrolla en ese intento de lograr la armonía , el
equilibrio exacto, para que el desarrollo pleno de la persona llegue a todos y
cada uno de los individuos que conforman la sociedad. Esas vivencias se
desarrollan obviamente sobre un escenario
que es la misma tierra en que se ha nacido o se ha adoptado y que los ha
cobijado. Esa conjunción de ideales y tierra se denomina Patria.
Los
ideales son la esencia de toda la humanidad, hay que entenderlos, elevarlos. Lo
que llamamos valores son expresiones
intangibles, pero a veces se instalan en objetos, en lugares y estos se
convierten en símbolos a los cuales hay
que cuidar y respetar. A colación de esto, y para acotar algunos momentos
turbios de nuestra historia, se suscitaron en los albores de nuestra patria,
algunos momentos negativos: en 1.821 se intenta destruir al símbolo que nos
identifica con el nacimiento de nuestra nación, se intenta hacer desaparecer
los cabildos. En 1.826, el gobierno de entonces, ordena prohibir las
conmemoraciones del día 9 de julio, es decir se prohíbe conmemorar el Día de la
Declaración de nuestra Independencia, alegando que perjudicaba el desarrollo de
la industria y el comercio. Durante nueve años no se celebró el 9 de Julio,
hasta que en 1.835 se volvió a celebrar este día patrio.
Nuestro
gran deber como ciudadanos es buscar en la historia los por qué de aquella Revolución de Mayo trunca y de aquella
Declaración de la Independencia que hablaba de oponerse al sometimiento de
cualquier Estado.
El
conocimiento nos llevará a tener esa Nación libre y en el equilibrio de la
convivencia encontraremos lo que se
llama justicia. Y el resultado de
este entendimiento como pueblo, nos dará la República Soberana que buscamos,

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