lunes, 24 de agosto de 2015





San Martín, un ejemplo de vida

            La intencionalidad de oscuros personajes lanzan el rumor solapado y las mentes mediocres lo toman y, desgraciadamente lo difunden. Con respecto a José de San Martín, el homenaje que se le rinde es universal, pero siempre, por lo bajo algunos individuos expresan algo que oyeron y algo que leyeron “en algún lado”.
            Como si realmente se cambiara el curso de la historia o se empañara tamaña hazaña, hay que aclarar si en algún momento el héroe montó o no, en la travesía de los Andes, un caballo blanco. Para saber si puede entrar en la historia hay que definir si su sangre es “pura” o es hijo de una “india”. Para definirlo como Padre de la Patria, hay que ver si corresponde porque, para algunos “historiadores de pacotilla”, San Martín tuvo una sola batalla en suelo argentino y, al no entender el significado de PATRIA, (no sólo porque en esos momentos de la historia la llamada Patria Grande hoy era medio continente), sino porque el ideal de Patria abrazaba y abraza mucho más que mezquinas porciones de tierras, acondicionadas por los egoísmos internos de aquellas épocas y los poderes del exterior.
San Martín fue y es el Padre de la Patria de todos los argentinos.
            Cuánto ataque se recibe cuando alguien en determinado momento intenta sembrar justicia y una mejor calidad de vida en una porción de este planeta. Nos llevaría mucho tiempo narrar o hablar del pensamiento y las acciones de José de San Martín, pero siempre es bueno difundir algunas de sus decisiones y para ello mencionaremos algo que atañe al nativo de estas tierras, a la parte más sufrida del territorio. San Martín, como jefe de Gobierno en Perú, redactó:
“Después que la razón y la justicia han recobrado sus derechos en el Perú, sería un crimen consentir que los aborígenes permaneciesen sumidos en la desgracia moral a que los tenía reducidos el gobierno español y continuasen pagando la vergonzosa exacción que con el nombre de tributo fue  impuesta por la tiranía como signo de señorío. En adelante no se denominará a los aborígenes indios o naturales. Ellos son hijos y ciudadanos del Perú y con el nombre de peruanos deben ser conocidos”.
Adolfo Francisco Nieto

Servicio de Extensión Educativa                                                                                                                                                                         Centro Cultural Cabildo                                                                                                                                                                                    Mar del Plata

     

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