A veces, las
palabras más sencillas parecieran difíciles de entender y en esta palabra: Héroe, que contiene un gran
significado, se encierra una de las claves que podrían cambiar el rumbo y los
destinos de muchas sociedades como la nuestra. Porque si se entiende en su
dimensión, se valora y esto hace que , indefectiblemente, ese modelo de vida se
integre a nuestro propio ser y nos compromete a llevar a la práctica esos
valores éticos y morales que, ya encarnados, forman nuestra disciplina humana y
nos da el sentido como ser social.
Dar, sacrificar gran parte de la
vida de una persona en pos de brindar un beneficio a otros es lo que otorga,
merecidamente, el calificativo de héroe
a aquél que ha hecho el sacrificio y , a veces, ha entregado su propia vida
para que prevalezca su ideal, su pensamiento y su acción.
Héroes ha habido y hay muchos,
miles, millones a lo largo de la historia humana. Científicos, maestros,
médicos, trabajadores, bomberos, poetas, labriegos y tantos otros que han
tenido que realizar un acto extraordinario en algún momento de sus vidas salvando
a otros con su arrojo, poniendo en peligro sus propias vidas o, sin este acto
tan fugaz como valioso, han dejado bienestar y parte de su vida en una entrega
cotidiana y en beneficio de sus semejantes. Pero es importante hacer referencia
a otro héroe, aquél que llega a ser tal, en determinadas condiciones y en
determinados momentos. La historia ha atravesado procesos donde la crisis
moral, la ausencia de un equilibrio justo que se traduce en el respeto por los
deberes y los derechos; momentos donde no hay derechos para el común del
pueblo, donde la soberbia de ciertos grupos logra convertir a oscuros
personajes, en amos del resto de sus pares. Y sobreviene la injusticia, la
esclavitud, el horror; la impunidad reina para quienes hacen y deshacen
destinos.
En repetidos y cíclicos períodos de
la historia se ha coronado el poder absoluto. En medio de esta iniquidad, los
héroes diarios, la gente común, el pueblo, sigue sobreviviendo pero en
condiciones humillantes, desprestigiados como hombres o mujeres sin dignidad.
En esos momentos que la misma incertidumbre de la sociedad, la agonía de ésta,
el chacalismo del poder dominante y la despreciable chatura de los mandamás de
siempre, crean, por la misma fuerza de
oposición, una figura (o varias) que reaccionan ante esta agresión al pueblo,
ante esta degradación al ser humano y se rebelan, y esta rebeldía inflama a
otros grupos que se lanzan a la lucha con la misma convicción, sabiendo qué
buscan.
Así nacen los héroes que luchan con su fuerza, con su ideal para vencer a la
fuerza que oprime. Así nacieron nuestros héroes patrios, que sabían por qué
luchaban, contra qué luchaban y qué querían como Nación.
Adolfo Francisco Nieto
Servicio de Extensión Educativa
Centro
Cultural Cabildo
Mar del Plata
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