jueves, 22 de octubre de 2015

"SAN MARTÍN, un ejemplo de vida"

San Martín, un ejemplo de vida
           
            La intencionalidad de oscuros personajes lanzan el rumor solapado y las mentes mediocres lo toman y, desgraciadamente lo difunden. Con respecto a José de San Martín, el homenaje que se le rinde es universal, pero siempre, por lo bajo algunos individuos expresan algo que oyeron y algo que leyeron “en algún lado”.
            Como si realmente se cambiara el curso de la historia o se empañara tamaña hazaña, hay que aclarar si en algún momento el héroe montó o no, en la travesía de los Andes, un caballo blanco. Para saber si puede entrar en la historia hay que definir si su sangre es “pura” o es hijo de una “india”. Para definirlo como Padre de la Patria, hay que ver si corresponde porque, para algunos “historiadores de pacotilla”, San Martín tuvo una sola batalla en suelo argentino y, al no entender el significado de PATRIA, (no sólo porque en esos momentos de la historia la llamada Patria Grande hoy era medio continente), sino porque el ideal de Patria abrazaba y abraza mucho más que mezquinas porciones de tierras, acondicionadas por los egoísmos internos de aquellas épocas y los poderes del exterior.

San Martín fue y es el Padre de la Patria de todos los argentinos.

            Cuánto ataque se recibe cuando alguien en determinado momento intenta sembrar justicia y una mejor calidad de vida en una porción de este planeta. Nos llevaría mucho tiempo narrar o hablar del pensamiento y las acciones de José de San Martín, pero siempre es bueno difundir algunas de sus decisiones y para ello mencionaremos algo que atañe al nativo de estas tierras, a la parte más sufrida del territorio. San Martín, como jefe de Gobierno en Perú, redactó:

“Después que la razón y la justicia han recobrado sus derechos en el Perú, sería un crimen consentir que los aborígenes permaneciesen sumidos en la desgracia moral a que los tenía reducidos el gobierno español y continuasen pagando la vergonzosa exacción que con el nombre de tributo fue  impuesta por la tiranía como signo de señorío. En adelante no se denominará a los aborígenes indios o naturales. Ellos son hijos y ciudadanos del Perú y con el nombre de peruanos deben ser conocidos”. 
Adolfo Francisco Nieto

Servicio de Extensión Educativa                                                                                                                                      
  Centro Cultural Cabildo                                                                                                                                        
Mar del Plata
    

DÍA DE LA DIVERSIDAD CULTURAL

       Día de la Raza Iberoamericana   
 Día de la Diversidad Cultural 
 Día de la Humanidad
Adolfo Francisco Nieto                                                                                                                                                                   Centro Cultural Cabildo

“ Dividir para reinar y ser dueños de mentes y haciendas”
No importa el nombre que se le haya impuesto o que se le imponga, lo importante es saber qué fue lo que motivó a  los diferentes personajes de la historia a imponérselo.
La estrategia del poder perverso tiene un armado, a veces, muy sofisticado, para no caer en sus redes se ha necesitado  y se necesita desmenuzar prolijamente, lentamente ese andamiaje y mostrar al resto del mundo cómo se construye ese letal poder y qué tipo de herramientas usan. Esto lo intentaron o lo llevaron a cabo varios personajes a lo largo de la historia, uno de ellos fue Hipólito Yrigoyen. Fue un hombre que entendía perfectamente cómo se manejaba política y económicamente al mundo e intentó poner un poco de freno a esa maquinaria de poder que iba avasallando naciones y pueblos enteros. Supo entender que esos grupos, se camuflaban dentro de religiones o supuestas razas con dones de superioridad intelectual y física.
Retrocediendo en la historia de nuestra Argentina, hasta aquellos años de la lucha por nuestra independencia, el mundo se encontraba ante el flagelo de los imperios que por cualquier medio tomaban territorios nuevos y despojaban como aves carroñeras, los restos de otro imperio decadente.
Nuestro país, como el de toda nuestra América Central y Sur, durante las guerras de la independencia sufrió la visita de varios agentes enviados por los imperios emergentes que monitoreaban el desarrollo de las luchas y trababan relaciones con las élites de las sociedades coloniales y preparaban una estrategia. Entre intercambios comerciales y mucha propaganda de las bondades  y los beneficios que adquirirían si se sometían a los nuevos amos, comenzó el desprecio sobre todo lo heredado de España y la necesidad de reflejarse en todo lo que provenía de los pueblos anglosajones que mostraban ser razas fuertes y que podrían marcar la construcción de este nuevo país. El poder, la inteligencia, la industrialización, etc., ya imponía quiénes iban a ser los rectores de estas tierras que estarían circunscriptas o limitadas, a obedecer las reglas, a ser las encargadas o la maestranza de los nuevos intereses, en definitiva, simples chacras proveedoras de trigo y vaquitas, (para no poner otros ejemplos) .El precio por supuesto lo pondría el patrón.
Un pueblo sometido a injustos reglamentos, con una constante propaganda con las maravillas del exterior y de la desgracia de ser herederos de una España de bárbaros, sin inteligencia, inútiles y brutos, hizo que este bombardeo bajara la autoestima de todos los pueblos que habían logrado su independencia y comenzaron a ser “devorados” por los nuevos imperios.
En el mes de julio de 1.916 se celebró en Buenos Aires el Congreso Americano de Bibliotecas e Historia y en esa oportunidad la Unión Americana con sede en Madrid, delegó su representación oficial en los escritores argentinos Ángel Menchaca, José León Suárez y Mario Sáenz quienes propusieron que el día 12 de Octubre fuera declarado feriado en todas las naciones de habla española. Luis Rufo fue el encargado de llevar el petitorio al presidente Hipólito Yrigoyen.
El 4 de Octubre de 1.917 el presidente Hipólito Yrigoyen expidió un decreto por el que se declaró Fiesta Nacional el 12 de octubre al que se denominó Día de la Raza.
El 15 de Julio de 1.918 el Rey de España, Alfonso XIII y su Primer Ministro Antonio Maura, con un Real Decreto, declaró Fiesta Nacional de España al 12 de Octubre.
En definitiva, la idea de conmemorar este día, más allá de exageraciones propias de la desesperación por contener esa avalancha de sometimiento cultural, que marcaban los nuevos conquistadores, con ayuda de los grupos de élites de los nuevos países como la Argentina, se proyecta como una línea de contención y equilibrio entre las supuestas “razas dominantes” y la raza iberoamericana compuesta por los descendientes de España, los nativos de América, los despreciados gauchos y sus tradiciones.
Hace más de 200 años nuestros países nacieron con el ideal de hermandad, libertad, justicia y ese concepto absolutamente valioso, expresa que todos los habitantes de este planeta somos iguales, no sólo ante la ley sino ante los demás individuos que componen la Humanidad.